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Las 10 claves para afrontar una verbena

Soy verbenero. Sí, así de contundente empezamos el artículo. Quítate la careta y no reniegues de que por tus venas corre sangre verbenera. Al principio hay un reparo en reconocerlo, pero todo el que se ‘ha movido’ al son de las canciones del repertorio de cualquier orquesta sabe que ha nacido para bailar en ellas.

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Regresando tras un trabajo bien hecho en una verbena de Fallas

Lo reconozcas o no esa verdad, aquí te presento 10 claves que arrastran consigo una verbena. Si 5 o más las has pensado, eres de los míos.

  1. Conocimiento de la música de los 60-70

Vale, cuando ponen en la televisión música de antes de los 70 sueltas un ‘ya están los carcas’ o ‘voy a llamar a mis padres que esto les gustará’. En cambio, si escuchas ‘Volare’, ‘Tengo el corazón contento’ o ‘Twist and shout’ en las fiestas de tu pueblo las cantas a pleno pulmón hasta la última coma.

  1. La importancia de la geolocalización

Nada más llegues a la ‘zona cero’, será vital para una perfecta ejecución verbenera la localización de dos puntos estratégicos. En primer lugar, la barra que más rápido sirva o que menos afluencia tenga. Y, en segundo lugar, pero no por ello menos importante, la zona de evacuación líquida. Si puede ser un wc público puesto para la ocasión mejor, pero si encuentras esa esquina solitaria y oscura ponle la marca en tu mapa.

  1. Cena como si te fuera la vida en ello

No busques primeras marcas en las barras de las verbenas. No te vas a envenenar en ellas, pero si tienes un buen colchón en tu estómago para recibir esa cantidad de alcohol de esa calidad ‘sospechosa’, mejor que mejor.

  1. La salsa no sabes bailarla

Pasodoble, flamenco, pop, rock incluso te puedo admitir el Twist, pero no te lances con la salsa o samba. Son movimientos de otra parte del planeta. Sí, somos latinos también, pero en las verbenas ya hay siempre un ‘latin-dance’ de la otra parte del charco que te dejará mal. Es su momento, déjalo que lo disfrute. Aprovecha para recargar el vaso o evacuar un poco.

  1. Rafaella Carrá y Camilo VI marcan el momento

Ahí es donde tienes que estar a tope. Hay un lenguaje oculto en los djs u orquestas que afirma que el momento más importante lo marcan ‘Explota mi corazón’, ‘Vivir así es morir de amor’ o ‘Para hacer bien el amor’. Ese triángulo sinfónico es como el de las ‘Bermudas’: te atrapa y desaparece la persona para dar lugar al misterio de la metamorfosis.

  1. El movimiento del pañuelo

Hay que reconocerle al bueno de Toni Genil que tras ‘Fama’ y ‘Upa Dance’, nadie había aportado tanto al mundo de la coreografía nacional callejera. El baile del pañuelo hay que saber hacerlo, ojo, pero una vez perfeccionado es una carta que debes guardar bajo la manga.

  1. Guarda fuerzas para el momento ‘Ruta del Bakalao’

Son varias ya las horas que llevas bailando, bebiendo y cantando. Han pasado todos: U2, Coldplay, Héroes, Estopa, Hombres G, AmaralSeguridad Social… Aguanta, guarda un porcentaje de tu fuerza y conocimiento para ese retorno a Puzzle, Barraca, Spook… Casi al cierre de la verbena suenan los acordes de esa juventud gastada en podiums de aquellas noches de verano. Es la hora de ‘repartir las cartas’, ‘recoger las manzanas del árbol’, ‘el lanza-flechas’ o ‘No me toquéis que estoy en una nube’.

  1. Perfecta academia de idiomas

Pasada la música dance llega el momento de internacionalizarse… Inglés, francés, italiano, alemán… Hasta ucraniano he oído hablar a algún colega llegada esa hora… Y entenderle el interlocutor. Una cosa bárbara.

  1. Paquito el Chocolatero

Momento para recoger al grupo de amigos y en coro bailarlo y cantarlo… Sí, he dicho bien, en coro. No se os ocurra hacer una filá mora, porque siempre habrá uno de Alcoi, Ontinyent o Torrent que saque su capitanía y gane la batalla al resto.

  1. Una noche de verbena, acaba con y en la verbena

Por último, cuando la música para es el momento ‘karaoke’. Sí, a pelo canta con el resto dos o tres canciones que os vengan a la cabeza. Pero déjalo ahí. Alargar la velada es destrozarla. Tras ese último suspiro de fuerza ya es el momento ‘pepito piscinas’ o baño en el mar para refrescar ideas, buscar algo de yantar y ‘arreplegarse’. Solo o en compañía si se precia.

Y recuerda al llegar a casa un nolotil, enantyum o semejantes porque a la mañana siguiente hay que seguir con las fiestas del pueblo.

Jorge Almela Muñoz

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